Estos son algunos trucos que tengo para mantener la casa ordenada y limpia. Poner en marcha todos estos hábitos de golpe puede resultar contraproducente y desmotivador. Lo ideal es ir gradualmente poniéndolos en marcha, uno por uno.

  1. Guardar tus cosas en cuanto llegues a casa (abrigo, bolso, cartera,  etc..).
  2. Mantener las superficies planas libres de objetos (mesas, escritorios, etc…).
  3. Tener un lugar para cada cosa, y poner todo en su lugar inmediatamente.
  4. Hacer las camas todos los días.
  5. Recoger antes de ir a dormir y antes de salir de casa.
  6. Limpiar la ducha, el inodoro y el lavabo del baño después de cada uso (sólo se tarda un par de minutos).
  7. Ordenar durante 15 minutos todos los días. Tener un tiempo para esto y hacerlo rápidamente. Implicar a toda la familia (incluso podéis hacer competiciones).
  8. Colgar la ropa o ponerla en el cesto de forma inmediata.
  9. Sacar la basura todos los días.
  10. Mantener los fregaderos limpios y brillantes (lavar los platos inmediatamente, dejar el fregadero limpio después).
  11. Tener una bandeja de entrada donde poner todos los papeles (post-its, facturas, papeles de la escuela…), y vaciarla cada día.
  12. Cada vez que preparas té o café, pon en orden la cocina. Son sólo un par de minutos, pero ayuda a mantener el orden.
  13. Recoger la mesa y lavar los platos justo después de comer.
  14. Elimina todos los objetos decorativos que puedas.
  15. Cuando estás cocinando (y tienes algo en el horno o en los fogones) aprovecha para limpiar algo (barrer o fregar el suelo, quitar el polvo, limpiar la nevera). ¡Cuidado que no se te queme la comida!
  16. No traer nuevas cosas a casa. En todo caso utilizar la regla de “uno entra, dos salen”: por cada objeto que entra en casa, deshazte de dos.
  17. Reduce tu espacio de almacenamiento: así acumularás menos.
  18. Entusiasma a mantener la casa ordenada y limpia a tus hijos y a quienes convivan bajo tu mismo techo.
  19. Usa el mínimo de prendas de ropa posible.
  20. La caja de un año: Mete en una caja todos aquellos objetos que tienes duda de qué hacer con ellos. Sella esta caja y guárdala durante un año.  Si durante ese año no has tenido que abrir la caja, bótala sin abrirla. Seguramente no recordarás lo que hay en ella.

 

 

 

Fuente: vidaenpositivo.org