Depende del tipo de rayos-X que necesites y de cuánta radiación vayas a recibir. Cuanta más radiación, mayor es el riesgo para tu bebé. La mayoría de los rayos-X que se usan para hacer diagnósticos (por ejemplo, las radiografías dentales) no generan una exposición tan alta como para poner en peligro al bebé.

La potencia de los rayos-X se calcula en rads, que son las unidades utilizadas para medir la radiación que el cuerpo absorbe. Está demostrado que las exposiciones superiores a 10 rads aumentan el riesgo de retraso mental y de anormalidades en los ojos del bebé. No obstante, no es necesario que te preocupes: la mayoría de los rayos-X son mucho más leves que esto, y es muy raro que un diagnóstico radiológico supere los 5 rads.

Por ejemplo, la cantidad de radiación que recibe tu bebé cuando te haces una radiografía dental es 0,01 milirads. Como 1 rad equivale a 1.000 milirads, tendrías que hacerte 100.000 radiografías dentales para recibir 1 rad. Aquí tienes las dosis estimadas de otras radiografías comunes:

 

  • Radiografía de pecho: 60 milirads
  • Radiografía del abdomen: 290 milirads
  • Tomografía computarizada (CT por sus siglas en inglés): 800 milirads

 

Como comparación, piensa que, durante el curso normal del embarazo, tu bebé estará expuesto a 100 milirads de radiación natural del sol y de la tierra.

Aunque el riesgo es bajo, los expertos a menudo recomiendan posponer los rayos-X que no sean estrictamente necesarios hasta después de dar a luz. Pero es bueno recordar que si, por cualquier razón, tu médico cree que debes hacértelos, la cantidad de radiación que reciba tu bebé será, con toda probabilidad, demasiado pequeña como para generar riesgos.

Cuando vayas a hacerte la radiografía comunica al personal técnico que estás embarazada para que te protejan adecuadamente. Te pondrán una barrera, que es básicamente un delantal, para cubrir el abdomen y así evitar que le llegue cualquier tipo de radiación al bebé mientras se toma la radiografía.

Si estás expuesta a radiación en tu trabajo, habla con tu supervisor para ver cómo se puede reducir tu exposición.

Quizás tengas la opción de llevar puesta una chapa con un dosímetro que te permita saber la cantidad de radiación que recibes. El dosímetro puede analizarse periódicamente para comprobar que tanto tú como tu bebé están protegidos.

Si crees que tu empleador no se preocupa lo suficiente de la seguridad en el trabajo, ponte en contacto con la oficina local de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés), la agencia estadounidense encargada de velar por la seguridad en el trabajo.

Si recibiste radiación como tratamiento contra el cáncer antes de saber que estabas encinta, habla con tu oncólogo para averiguar la cantidad de radiación que puede haber recibido tu bebé.

Fuente: espanol.babycenter.com