Es un debate que nunca parece resolverse: ¿es mejor hacer ejercicio por la mañana o por la noche? Claro, hay investigaciones que puedes usar para construir un caso (¡las sesiones de cardio pre-desayuno te ayudan a quemar más grasa! ¡Las deportistas nocturnas tienen más poder y fuerza para levantar peso!), pero la realidad es bastante simple. 

El mejor momento para hacer ejercicio es cuando puedes hacerlo. Y para la mayoría de nosotras que tenemos horarios ocupados, eso significa sacar provecho al tiempo que otros pasan viendo Netflix. “La principal razón por la que las personas dicen que no se ejercitan es la falta de tiempo, sin embargo pasan horas viendo televisión. Algo está mal,” dice Stephen Ball, profesor de fisiología y nutrición de la Universidad de Missouri. 

Todos tienen problemas de tiempo, dice, pero incluso las personas más ocupadas pueden hacer ejercicio regularmente si están motivadas y dispuestas a tener certeza con el cuándo y el cómo. Ball una vez vio a Barack Obama haciendo caminadora, con su equipo de seguridad al pendiente, en un gimnasio local antes de las 6 a.m. “Es un tipo bastante ocupado, pero se las arregló para estar ahí,” dice Ball. Las mamás, jefas en su trabajo y atletas ocupadas que encontrarás aquí han perfeccionado no solo el calendario que funciona para ellas, sino también la motivación para mantenerlo constante. No son inmunes a sentirse sin ganas, solo tienen algunos trucos para salir por la puerta, ya sea que sea lo primero o lo último que hagan. Sigue sus consejos, y saltarte los entrenamientos debido a tu horario loco se convertirá rápidamente en un hábito del pasado. 

¡Tómate dos semanas (al menos) para ajustar tu rutina, a continuación te damos algunos consejos para que puedas hacer ejercicio sin preocuparte si es de día o de noche

¡Házlo!

Definitivamente hay ventajas de sudar antes del mediodía. “Los que se ejercitan en la mañana tienden a tener una mejor adherencia a largo plazo,” dice Ball. “Por lo general, la vida no se interpone tanto en este momento”. Empezar con una opción saludable también puede tener un efecto dominó durante todo el día. ¿Las cosas en tu casa se ponen demasiado caóticas para ir al gimnasio por la mañana? Ajusta tu alarma solo 10 o 15 minutos antes y haz algunos estiramientos simples o movimientos de peso corporal junto a tu cama. 

Comienza aunque te cueste

“La gente a menudo espera acostumbrarse a dormir temprano antes de comenzar a levantarse para entrenar,” dice Sarah Sellers, enfermera quien corrió en el Maratón de Boston 2018, y eNtrena a las 4 a.m. “Pero nunca tienen sueño por la noche”. Ajusta el horario para levantarte temprano a entrenar, incluso si no te sientes del todo recuperada. El sacrificio ayudará a consolidar tu nueva rutina a corto plazo. 

Sal lo antes posible

“Cuanto más tiempo te entretienes después de levantarte, más fácil es dejar de ejercitarte,” dice Sellers. Ella mantiene el desayuno corto y práctico: una galleta y un gran vaso de agua (el desayuno completo viene después de correr). Dejar listo todo lo que necesitas la noche anterior puede ayudarte a ir de la cama al gimnasio en tan solo unos minutos. 

Make it work!

Ashley Kimmel, directora de proyectos y estudiante de doctorado en Philadelphia, corre con Back on My Feet, una organización que combate la falta de vivienda a través de carreras. La sensación de sentirse bien haciendo un voluntariado antes del trabajo, te estimula antes de que comience el día y evita que te den ganas de volver a la cama. 

Ajusta tus horarios de comida

“Cuando tengo entrenamientos en la noche, tiendo a comer más tarde, alrededor de las dos en punto, y me aseguro de comer un snack, como una barra de granola antes de la clase,” dice Cheng. Otra opción: a veces se lleva algo de cenar y come una pequeña porción antes de entrenar y luego se come el resto después de que termina su sesión. 

Déjalo por escrito

El ejercicio nocturno puede quitar el estrés antes de irte a la cama (¡hora feliz!), pero las invitaciones a cenar de último minuto pueden ser un asesino de endorfinas. Michelle Cheng tiene el hábito de ejercitarse a las 8 p.m. Toma clases para tonificar, las reserva una semana antes, y luego les hace saber a sus amigos. “Establecí expectativas. No me pidan que salga en esos momentos, y así no me pierdo de nada”. 

Aprovecha tus traslados

Haz que tu entrenamiento sea tu medio de transporte. Así es como Jennifer Inding, que trabaja en un centro de estudios en la ciudad de Nueva York, hace sus entrenamientos diarios: corre a casa desde el trabajo. “Mato dos pájaros de un tiro,” dice ella. “Llego a casa, y realizo mi ejercicio al mismo tiempo”. Además, cuando termines ¡disfrutarás de la comodidad de tu propio baño! 

Apunta por menos

Indig se apega a su rutina, incluso cuando se atrasa, con un truco contra intuitivo: se da a sí misma la opción de ir una distancia más corta que la planeada originalmente. “Me digo a mí misma que puedo subirme al transporte si es necesario,” dice ella. “Los primeros tres kilómetros son siempre difíciles, pero una vez que estoy en una rutina, estoy motivada para seguir adelante”. 

Chillax

Un entrenamiento nocturno puede darte energía también. “Es más probable que sigas tomando decisiones saludables, como tomar agua mineral en lugar de una copa de vino,” dice Indig. “También me da más energía para jugar con mis pequeños”. Utiliza esa energía para obtener un mejor descanso: prepara un poco de té, ponte una mascarilla, un masaje o escribe en tu diario. 

 

Fuente: womenshealthlatam.com