Un empleado feliz es un empleado productivo, y como consecuencia, la compañía se torna en una exitosa. Y es que el recurso más importante de cualquier empresa es el recurso humano. Es responsabilidad del patrono manejar el ambiente laboral para que las operaciones fluyan y evitar contratiempos.

El ambiente laboral y relaciones patronales se enfocan usualmente en salario y beneficios, balance entre el trabajo y la vida privada, y la seguridad en el empleo. Una organización con un sólido programa de manejo del ambiente provee tratamiento consistente y equitativo a todos sus empleados, de manera que éstos se sientan comprometidos con su trabajo. Un buen manejo del ambiente laboral comienza con políticas claramente establecidas en el lugar de trabajo. Estas describen la filosofía y misión de la compañía, así como los procedimientos para manejar situaciones que puedan surgir.

El elemento más importante en el manejo del ambiente laboral lo es la comunicación. Al sentirse más como parte de la empresa, y menos como meros empleados, los trabajadores necesitan estar informados sobre lo que pasa en la empresa, incluyendo los planes de la gerencia, y las posibles repercusiones que pudieran tener en sus empleos. Ideas tan sencillas como boletines, mensajes por correo electrónico, reuniones de personal, entre otras, sirven para mantener a los empleados al día de lo que sucede. La comunicación debe ser recíproca. El empleado debe sentir que el patrono, en efecto, escucha sus preocupaciones y propuestas, y que las toma en consideración.

Muchas organizaciones utilizan evaluaciones periódicas para reconocer la labor de cada uno de los empleados. De esta manera, el empleado se siente reconocido, y como resultado, motivado a continuar el nivel de productividad en el empleo. En conclusión, un buen manejo del ambiente laboral puede tener un gran impacto en la satisfacción de los empleados. Esto a su vez, traerá consecuencias positivas para la empresa.

 

Fuente: mujeryempresas.org